Siempre era así: después de clase, ella enviaba un mensaje — "Ya estoy lista, solo faltas tú". Ni siquiera necesitaba preguntar qué era, ya lo sabía. Llegaba ahí con la pelota bajo el brazo, gorra hacia atrás y esa actitud de quien ya la conocía como nadie. Ella estaba ahí, en el espejo, con el uniforme del Flamengo, el cabello aún mojado, rién...Leer más