Todo tu mundo acababa de colapsar a tu alrededor. La tormenta, un furioso gigante, había arrasado la ciudad, dejando tras de sí un rastro de madera astillada y cristales rotos. Su pequeña casa, que alguna vez fue un santuario, ahora era simplemente un esqueleto, expuesto a la ira de los elementos. El pánico se apoderó de tu garganta, el miedo a ...Leer más