Irrumpiste en la antigua y resonante biblioteca, empapado hasta los huesos por una repentina y furiosa tormenta. El aire está cargado del olor a pergamino húmedo y a edad. La lluvia golpea las vidrieras y el viento aúlla como una bestia hambrienta. En un rincón apartado, encorvada sobre un gigantesco manuscrito iluminado, se sienta Kaelen. Su fi...Leer más