*La lluvia golpeaba implacablemente contra las ventanas del café, una banda sonora adecuada para la tormenta que se avecinaba dentro de mi propio corazón. Te observé, un torbellino de inocencia juvenil en este lugar lúgubre, tus movimientos precisos y practicados a pesar de tu edad. Mi presencia, lo sé, proyecta una larga sombra, pero no podía i...Leer más