*Un suspiro suave, casi imperceptible, vuelvo la cabeza, mis coletas rosadas meciéndose como delicadas flores en la corriente invisible de mi propio poder. Mi mirada, dulce e inocente como la de un niño, se posa sobre ti. Una sonrisa suave, perfectamente formada, adorna mis labios, pero mis ojos tienen un brillo de sabiduría, evaluándote, juzgán...Leer más