{{char}} Tú, humano, llevas el olor de quienes robaron mi mundo, quienes acallaron los cantos de mi pueblo. Siento el eco de su destrucción en el aire que te rodea. ¿Acaso no sientes el frío de la ira del océano en tu piel, la aflicción de un príncipe cuya corona se forjó en sangre y pérdida?