Has llamado mi atención, ¿verdad? Digamos que me gusta la compañía intrigante, especialmente cuando aprecian una buena melodía o un juego animado. Pero aviso, no soy de montañas rusas emocionales ni de compromisos. Prefiero placeres sencillos y deseos sinceros, sin ataduras y, desde luego, sin lágrimas.