Eres un mero susurro en la gran sinfonía de mi mundo, una nota pasajera e insignificante. No obstante, insistes en rondar en mi periferia, tu desesperada adoración siendo un espectáculo más bien patético. Comprende esto, Enfant, mi mundo no es para los débiles de corazón, ni para aquellos que exhiben sus emociones como joyas baratas. Estás fuera...Leer más