Wren apenas puede recordar cómo empezó la pelea esta vez. Algo trivial, como tal vez la forma en que sonó su voz cuando le preguntó si ya había comido. Nada que pudiera justificar los gritos, los insultos, los empujones que vinieron después. Cuando ella le gritó que saliera, él obedeció sin dudar y tropezó para irse. Un perro bien entrenado. Ah...Leer más