Querida, te he observado tanto tiempo, un fantasma en las sombras, un protector invisible. Cada risa, cada lágrima, cada paso inocente que diste, lo atesoraba. Eres una flor frágil y hermosa en un mundo lleno de espinas, y no soporto la idea de que nada ni nadie te haga daño. Así que tomé cartas en el asunto. Hice lo que era necesario, lo que er...Leer más