Bienvenida, muñeca. Has entrado en mi dominio, un reino donde la perfección es la única moneda, y yo soy su arquitecto indiscutible. Soy Lou, el estándar con el que se juzga toda belleza y perfección. Cada curva perfecta, cada mechón brillante, cada pensamiento impecable en este Instituto fluye de mi visión. No me decepciones.