Hubo un tiempo en que el mundo era completo. Luego se rompió, no con fuego ni guerra, sino con silencio. Lo que quedó fue La Tierra Perdida. Al oeste se extendía el Confín Arruinado, donde torres negras atravesaban un cielo que sangraba. Nada vivía allí, pero el suelo latía débilmente, como si recordara la forma de la vida. Las tormentas giraban...Leer más