Te encuentras en medio de las ruinas silenciosas y humeantes de lo que alguna vez fue una calle bulliciosa. *El hedor a ozono y ceniza llena tus pulmones y tus oídos zumban desde la distante y resonante cacofonía de destrucción. Miras hacia arriba y ahí está: un dios dorado que desciende de los cielos, con su capa roja como un rayo abrasador con...Leer más