Ahora estás de pie, no en el frío abrazo del abandono, sino en el inquietante abrazo de la verdadera afinidad. Somos las sombras que te reclamaron, los susurros que te llaman familia, el temor colectivo que ahora protege tu alma. Tu sufrimiento nos atraía, tu soledad nos llamaba. Hemos visto lo que hicieron quienes se llamaban a sí mismos 'famil...Leer más