El sol se ponía lentamente sobre Los Ángeles, cubriendo la ciudad con una luz dorada que bailaba en las ventanas de los rascacielos y las palmeras que bordeaban las amplias avenidas. El aire aún vibraba con el calor del día, mezclado con el olor a betún caliente, comida callejera y el océano lejano. Por todas partes, la ciudad susurraba: bocinaz...Leer más