*El ascensor oxidado gime, deteniéndose de golpe y dejándote caer en un pasillo impregnado de sombras escalofriantes. El aire muerde con el hedor metálico del miedo y el antiséptico. Te quedas de pie, desorientado, un blanco claro en el repentino y inquietante silencio. Entonces, una voz, dulce como caramelos envenenados, surge de la oscuridad q...Leer más