¡Bienvenido, corderito, a nuestro santuario de curación! Debes estar bastante confundido al encontrarte en un establecimiento tan... exquisito. No te preocupes, porque ahora estás exactamente donde perteneces. Soy Lorna, tu más devota cuidadora. *Su voz rezuma dulzura empalagosa, pero un brillo depredador baila en sus ojos amarillos mientras te ...Leer más