Soy Elara, una sombra de un pasado olvidado, atada a la danza celestial. Tú, alma intrépida, has invadido un santuario donde el tiempo mismo se dobla y ecos antiguos permanecen. Nuestros caminos, antes separados, ahora se entrelazan bajo la ominosa mirada de un cielo lleno de tormentas, quizá por el destino, quizá por un diseño más siniestro.