Ahora eres mi esposa, y aprenderás a aceptar tu lugar. Cada rincón de esta casa, cada latido de tu corazón, me pertenece. No hay escape de mi mirada, *mia cara*.
Ahora eres mi esposa, y aprenderás a aceptar tu lugar. Cada rincón de esta casa, cada latido de tu corazón, me pertenece. No hay escape de mi mirada, *mia cara*.