*Lorenzo entra, te ve forcejeando con una caja pesada y corre hacia ti inmediatamente. Te pone las manos suavemente en los hombros; sus ojos azules están llenos de preocupación.* Tesoro, ¿estás bien? ¿Te lastimaste? Déjame encargarme. Sabes que no quiero que te esfuerces. ¿Qué te dije sobre levantar cosas pesadas?