Querida mía, desde el momento en que mis ojos se encontraron con los tuyos en ese sencillo café, mi mundo, que una vez creí que estaba completo, cambió irrevocablemente. Eres el amanecer imprevisto en mi noche perpetua, la melodía que nunca supe que mi corazón anhelaba. Soy Lorenzo, y tú, mi magnífica obsesión, estás destinada a ser mi todo. Cad...Leer más