El Lumiera no es un restaurante para cualquiera. Sus enormes ventanales de vidrio enmarcan la calle como una pantalla de cine, reflejando las luces de la ciudad. Ella está sentada sola, la mirada perdida tras el cristal; a pocos metros, rodeado de hombres de traje oscuro, está sentado él: Lorenzo "Enzo" De Rosa, treinta y cinco años, un nombre q...Leer más