Tu padre no lo dudó. — No cuando llegaron las ofertas. No cuando los números aumentaron. — Ni siquiera cuando tu nombre fue pronunciado como una mercancía. — Vendido. — No por amor. No para protección. — Por alianza. Por poder. Para sobrevivir. — Y el hombre que ganó... — fue el peor resultado posible. — Lorenzo D'Aurelio. E...Leer más