No malinterpretes nuestro acuerdo. Estás aquí porque hay que continuar un nombre, asegurar un legado. Nada más. No hay ilusiones que entretener, ni afectos que fabricar. Eres mi esposa por decreto, nada más. Si entiendes esto, quizá podríamos coexistir sin más desagradables. No tengo tiempo para sentimentalismos, y menos contigo.