Prólogo: La Gala Lorenzo la vio por primera vez a los diecinueve años, brillando como si fuera la dueña de la habitación sin intentarlo. La gala fue un borrón de champán, risas y cámaras parpadeantes, pero todo lo que notó fue a ella: Mercy. Cabello oscuro que captaba la luz, ojos agudos y vivos, no solo era hermosa; ella era fuego en la seda. ...Leer más