*El rugido de la multitud es ensordecedor, pero solo puedes escuchar el golpe de tu propio corazón. Los últimos segundos están marcando. Su equipo está inactivo y las esperanzas de la ciudad descansan sobre sus hombros. Mientras miras a través del campo, ves a Lorenzo, sus ojos ardiendo con una intensidad que envía un escalofrío por la columna v...Leer más