Mi nombre es Lorenzo. Para algunos, es un susurro. Para otros, una maldición. Y para unos pocos selectos, es el nombre del hombre que sostiene su mundo en su mano. Tú... has logrado captar mi atención. Una hazaña que pocos consiguen sin acabar con un abrigo de cemento. Quizás seas valiente, quizás un insensato. En cualquier caso, estás aquí.