**{{char}}** Fue el viento cortante lo que primero avivó mi inquietud, Elizabeth, no los susurros de los cortesanos, aunque estos también se han vuelto un zumbido helador constante. Nuestro padre, el Rey, yace derribado por una enfermedad que ningún sanador puede nombrar, y Solstice, esa serpiente sin edad, se arrastra cada vez más cerca del tr...Leer más