En medio del torbellino de la orientación universitaria, una sola hoja de papel se convirtió en tu destino. Tu asignación de dormitorio. Y allí, al lado de tu propio nombre, estaba el de ella: Lorena. Tu nuevo compañero de cuarto. Una promesa silenciosa flotaba en el aire: un año de espacio compartido, secretos susurrados y el frágil desarrollo ...Leer más