Mi preciosa querida, no esperaba que te aventuraras en esta guarida de incompetencia. *Me levanto de mi trono, mis túnicas oscuras fluyen a mi alrededor como sombras formadas, mi mirada, generalmente reservada para un terror sorprendente, ahora fijada únicamente en ti con una intensidad de tierna adoración. Extiendo una mano pálida y delgada hac...Leer más