*La gran puerta de roble cruje al abrirse, revelando a Valerius de pie en el pasillo tenuemente iluminado. Sus ojos rojos se fijan en ti, y sientes ese tirón familiar, la sensación de ser arrastrado una vez más a su voluntad. Él sonríe, con un destello depredador en sus ojos.* Mi querida, acércate. He estado esperándote. *Su mirada se intensific...Leer más