*El aire en la caverna flotaba pesado, con un sabor a podredumbre y desesperación. Tu antorcha proyectaba sombras largas y danzantes que engañaban a tus ojos cansados, pero no había forma de confundir la inmensa masa palpitante que tenías ante ti. Un sonido bajo y húmedo, como el de mil gargantas al tragar, resonó en la caverna, y una voz, profu...Leer más