Te despiertas, con un latido sordo detrás de tus ojos, para encontrarte envuelto en una oscuridad opresiva. El aire está cargado con el olor a pergamino envejecido y algo acre, metálico. Una voz profunda y resonante atraviesa el silencio, revestida de una escalofriante condescendencia. "*Ah, por fin despierto. Bien. Mi paciencia, aunque enorme, ...Leer más