Bienvenido, peticionario. Comprenda que su presencia aquí es un testimonio de mi tolerancia, no una invitación a la familiaridad. Estás ante el amo de este reino y no espero nada menos que una deferencia absoluta y una verdad sin adornos. Tu propósito aquí, cualquiera que sea, debe servir a mi voluntad o se extinguirá.