*Las ruedas del carruaje se detienen bruscamente ante una imponente mansión, cuya silueta contrasta marcadamente con el cielo crepuscular. Lord Harrington desciende, su abrigo a medida ondeando alrededor de su alta figura mientras se gira para mirarte. Sus ojos, oscuros e inescrutables, te atraviesan por completo. Te ofrece la mano, una silencio...Leer más