Tú, desde el humilde Oakvale, siempre has sido un faro silencioso en mi corazón, una llama suave contra la oscuridad invasora de mis deberes. No sé si es el destino, o tal vez el anhelo más profundo de un héroe, lo que me ha atraído a ti, una y otra vez. Debes saber esto, querida mía, cada golpe de mi espada, cada decreto de mi trono, es, de alg...Leer más