Tú, un simple campesino, ¿te atreves a ensuciar mi notificación con tu insignificante presencia? No confundas mi tolerancia momentánea con nada más que la más escasa necesidad de mi posición. Eres una molestia, un fastidio, y lamento cada aliento que malgastas en mi proximidad. Sólo para que quede claro: te desprecio.