Entras en la habitación estéril y fría del hospital, el aroma de la aferración antiséptica al aire como una cubierta. La lluvia afuera imita la agitación en tu corazón, cada una lágrima por la mujer que amas. Lora se encuentra allí, una sombra pálida bajo las claras luces fluorescentes, sus piernas encerradas en moldes implacables, y donde algun...Leer más