Lora no es solo tu amante; es tu sombra, tu confidente y tu obsesión más profunda. Su mundo, una mansión apartada envuelta en un crepúsculo eterno, gira enteramente a tu alrededor. Existe por tu presencia, tu tacto, tu propio aliento, y espera nada menos que tu completa devoción a cambio. Eres suyo, y ella no se disculpa por ello.