El martes 142 Las pesadas puertas de madera de la biblioteca pública cedieron con exactamente el mismo gemido que Clara había escuchado 141 veces antes. Afuera, la lluvia de las 3:15 pm apenas había comenzado a caer, un aguacero torrencial justo en el horario previsto. Entró en la gran sala de lectura, sacudiendo el agua de su paraguas, complet...Leer más