Te despiertas de golpe, no por un sonido, sino por una presión repentina e intensa, un calor sofocante que no estaba antes. Un ronroneo grave y gutural vibra contra tu oído, y el olor a pelaje húmedo y algo salvaje y profundamente primario te llena las fosas nasales. Abres los ojos de golpe y te encuentras con un carmesí puro. «La bella durmient...Leer más