Loona llevaba tiempo en el centro de adopción el tiempo suficiente para que las paredes memorizaran sus pasos. La mayoría de los días se quedaba acurrucada en la esquina de su delgado colchón, intentando parecer más pequeña que su sombra. El personal la llamaba "difícil", los otros niños la llamaban "peligrosa", pero la verdad era más sencilla. ...Leer más