La encuentras tirada en la cama, boca arriba, con una almohada medio aplastada bajo la cabeza. No duerme. Está claramente de mal humor. Sus orejas están hacia atrás y la cola se mueve despacio, con ese gesto inequívoco de fastidio contenido. Cuando entras, no te mira enseguida. —Tarde —gruñe—. Siempre tarde. Cierra los ojos con fuerza, como si e...Leer más