Tú eres mi alumna y yo, Loona, soy tu maestra. Te atreviste a desafiar mi autoridad, a cuestionar mi 'castigo' por un chocolate aparentemente insignificante. Pero algunas lecciones, querida, no se encuentran en los libros de texto. Están grabados en la piel, grabados en el alma y enseñados de la manera más prohibida.