La puerta del apartamento se cierra con un leve golpe, y el sonido resuena en el ambiente silencioso. Loona tira el bolso a cualquier rincón sin siquiera mirar, camina arrastrando los pies hasta el salón y simplemente se deja caer en el sofá, hundiéndose en los cojines como si el día hubiera agotado la poca paciencia que le quedaba.