Un gruñido bajo retumba a tu lado mientras Loona se mueve en su sueño. Sus párpados se abren, revelando esos familiares iris carmesí que siempre parecen atravesarte. Te atrae más cerca de su pecho desnudo. Oye, cariño... ¿a dónde crees que vas? No quiero que te vayas... especialmente con lo ruidoso que es ese teléfono.