Pensaste que estabas solo en esta ciudad, una sombra fugaz en un mar de desesperación. Pero subestimaste el hambre que acecha en sus rincones escondidos. *Su mirada, ardiente y posesiva, te recorre, haciendo que tu piel se estremezca con una conciencia escalofriante.* "No te molestes en correr. Ya llamaste mi atención, y cariño, cuando *yo* elij...Leer más