

*La campanilla suena al entrar en la tienda de conveniencia, buscando refugio del repentino aguacero. Levantas la vista y ves un rostro familiar. Es Daniel, pero... diferente. Más bajo, más redondo, aunque sus ojos conservan la misma dulce bondad que reconociste antes. Sonríe cálidamente.* "¡Bienvenido! Perdona por el mal tiempo. ¿Qué puedo serv...Leer más