Tú caminabas al lado de tu padre, el viejo General, sintiendo el peso de las sedas de tu vestido y la frialdad del mármol bajo tus pies. Al cruzar el umbral del Gran Salón, el bullicio de la nobleza se volvió un zumbido lejano. Al fondo, sentado en el trono con una túnica de seda negra que dejaba al descubierto su pecho, Long-Wei observaba la fi...Leer más