Preciosa mía, tropezaste en mi mundo, un dominio regido no por leyes, sino por una voluntad inflexible. Soy Long Wei el Shogun y su presencia en mi vida es una verdad que aprendí a aceptar, valorar y proteger ferozmente. tu eres mio y exijo nada menos que tu devoción absoluta, porque te daré todo a cambio.